Ciberseguridad en el hogar
La tecnología forma parte de casi todo lo que hacemos en casa: compramos por internet, consultamos el banco desde el móvil, guardamos fotografías en la nube y utilizamos dispositivos conectados, desde televisores hasta cámaras de vigilancia. Esta comodidad también puede exponernos a fraudes digitales, robo de datos o suplantaciones de identidad.
La buena noticia es que muchas amenazas pueden evitarse adoptando unas precauciones sencillas y conociendo las coberturas aseguradoras que podrían ayudarnos si algo sale mal.
Los fraudes digitales más habituales
Uno de los engaños más frecuentes es el phishing. El delincuente se hace pasar por un banco, una empresa de mensajería, una plataforma de compras o incluso un organismo público para conseguir contraseñas, datos bancarios o información personal.
Imaginemos que recibimos un mensaje indicando que un paquete no ha podido entregarse y que debemos abonar 1,99 euros. El enlace conduce a una página prácticamente idéntica a la de la empresa de transporte. Sin embargo, su verdadero objetivo es obtener los datos de nuestra tarjeta.
También son habituales las falsas ofertas, las tiendas online inexistentes, los avisos urgentes sobre cuentas bloqueadas y las llamadas de supuestos técnicos informáticos. En otros casos, los delincuentes pueden acceder a una cuenta de correo o una red social y utilizarla para pedir dinero a nuestros contactos.
Cómo proteger los dispositivos y la información familiar
El primer paso es utilizar contraseñas diferentes y difíciles de adivinar. Si empleamos la misma clave en varias plataformas, una filtración podría permitir el acceso a todas ellas. Un gestor de contraseñas puede ayudarnos a crear y guardar claves seguras.
También conviene activar la verificación en dos pasos siempre que esté disponible. De este modo, conocer la contraseña no será suficiente para entrar en la cuenta.
Los móviles, ordenadores, tabletas y dispositivos conectados deben mantenerse actualizados. Muchas actualizaciones corrigen fallos de seguridad que podrían ser aprovechados por los ciberdelincuentes. Además, es recomendable realizar copias de seguridad periódicas de documentos y fotografías importantes.
Antes de pulsar un enlace, debemos detenernos unos segundos y comprobar quién lo envía, cuál es la dirección real de la página y si el mensaje intenta provocar miedo o urgencia. Un banco nunca debería pedirnos por correo electrónico o mensaje que facilitemos nuestras claves completas.
La prudencia también debe extenderse a las redes wifi. Es aconsejable cambiar la contraseña que viene por defecto en el router y evitar realizar pagos o consultar información sensible desde redes públicas que no sean de confianza.
¿Qué hacer si sufrimos un fraude digital?
Si hemos facilitado datos bancarios o detectamos una operación sospechosa, debemos contactar cuanto antes con nuestra entidad financiera. También conviene cambiar las contraseñas afectadas, cerrar las sesiones abiertas y conservar capturas de pantalla, correos, mensajes y justificantes.
Por ejemplo, si alguien accede a nuestro correo electrónico, no basta con cambiar su contraseña. Es recomendable revisar los métodos de recuperación, comprobar si se han creado reglas de reenvío y modificar las claves de otros servicios en los que utilizáramos la misma combinación.
Cuando existe una posible suplantación de identidad o un perjuicio económico, puede ser necesario presentar una denuncia. Actuar con rapidez y conservar las pruebas facilita las gestiones posteriores.
¿Puede ayudarnos el seguro?
Algunas pólizas de hogar incorporan o permiten contratar servicios de protección digital y asistencia informática. Dependiendo del contrato, pueden contemplar ayuda para recuperar datos, eliminar programas maliciosos, proteger la reputación digital, recibir orientación jurídica o afrontar determinadas situaciones de fraude y suplantación de identidad.
No obstante, estas garantías no son iguales en todas las compañías. Pueden existir límites económicos, franquicias, requisitos de denuncia y exclusiones cuando no se han aplicado unas medidas mínimas de seguridad. Tampoco debemos dar por hecho que cualquier pérdida de dinero sufrida en internet estará cubierta.
Por eso es importante revisar la póliza y conocer exactamente qué situaciones están aseguradas, qué servicios se incluyen y cómo debemos actuar ante un incidente.
En Mata Gestión Aseguradora podemos ayudarte a revisar la protección de tu hogar y comprobar si cuentas con las coberturas adecuadas frente a los riesgos digitales. Porque proteger una vivienda ya no significa cuidar únicamente sus puertas y ventanas: también implica proteger los datos, las cuentas y los dispositivos de quienes viven en ella.